24 jul. 2015

La Entrevita Con "El hijo Del Cártel De Cali", Ocho Impactos De Bala, Ser Perseguido Por Autoridades Y Enemigos



Durante noviembre de año 2014, esta casa edtorial realizó una entrevista a William Rodríguez Abadía, hijo de Miguel Rodríguez Orejuela, líder del cártel de Cali en las décadas de los 80 y 90, y principal enemigo de Pablo Escobar Gaviria, en Colombia. En ese entonces se le cuestionó acerca de diversos aspectos del narcotráfico e incluso sobre la captura, en ese entonces, de El Chapo, a continuación reproducimos la entrevista textualmente.

Entrevista.

"Yo estuve un año y medio como líder del cártel de Cali, y por ese año y medio han sido más de 18 años de desgracias, ocho impactos de bala, ser perseguido no sólo por autoridades, también por enemigos; después estar preso... Yo creo que si analizo, pienso que me equivoqué. Pero afortunadamente tuve la capacidad de poder cambiar mi vida y recuperarla; soy de los pocos afortunados que puede decir eso, porque el negocio del narcotráfico tiene dos caminos: una tumba o una cárcel. No hay otra alternativa", expresa William Rodríguez Abadía, hijo de Miguel Rodríguez Orejuela, líder del cártel de Cali en las décadas de los 80 y 90, y principal enemigo de Pablo Escobar Gaviria, en Colombia. En exclusiva, nos comparte fragmentos de su vida, y el objetivo del libro que recién acaba de lanzar al mercado bajo el título Yo soy el hijo del cártel de Cali.

Consideras que el poder de los cárteles de México y Colombia es igual o mayor que en los tiempos de tu padre o Pablo Escobar. ¿Cuál es el cambio?

Yo pienso que no ha cambiado absolutamente nada. Desde que mi padre y mi tío cayeron presos o están extraditados, el negocio continúa, mientras sea un negocio tan lucrativo, siempre va a haber alguien que lo intente. Creo que México en este momento está viviendo como la época de los 80, 90, que sería en Colombia, pues con informaciones que se tienen, parece que en este momento México controla el negocio del narcotráfico; simplemente los colombianos envían la droga hasta México y los mexicanos son los encargados de distribuirla a Estados Unidos.

¿Qué impacto crees que tuvo la captura de "El Chapo" Guzmán en la política mexicana?

Es como repetir la historia de cuando mi padre y mi tío, Miguel Ángel Rodríguez Orejuela y Gilberto Rodríguez Orejuela, que al final, a "rey muerto... rey puesto", habrá otro que asuma el control y seguirá con el negocio del narcotráfico. Siempre habrá quien lo distribuya y pasará "El Chapo", vendrán otros que al final, si analizamos realmente, la represión no ha sido la solución y hay que buscar otras alternativas para que la situación cambie.

¿Qué te dice el caso de Ayotzinapa en México; narco-política, corrupción, lavado de dinero?

Es revivir lo que vivió Colombia en los años 90: el narcotráfico se infiltró en toda la sociedad, el deporte, la política, pienso que se está repitiendo en México, esto es una cosa cíclica, mientras sea negocio siempre habrá quien lo intente y, pues el problema es asumir las consecuencias que esto conlleva. Esos actos cuando tú los cometes, desafortunadamente, afectan a tu familia y ahí es donde realmente uno empieza a padecer lo que es este flagelo del narcotráfico.

¿Cuál es el objetivo de tu libro Yo soy el hijo de cártel de Cali?

Es un libro que tiene dos mensajes muy claros: uno es mostrar cómo la corrupción en nuestros países latinoamericano es el pan de cada día; cómo una organización criminal como el cártel de Cali en los 80 y 90 manejaron al mundo del narcotráfico, llegaron a infiltrar todas las instituciones en Colombia y cómo llegamos a lograr de tratar poner un presidente. Y la otra parte es mostrar esa dualidad que hay en los seres humanos entre el bien y el mal, es algo que viene en la historia desde Adán y Eva, qué es bueno y qué es malo. Cómo el hombre, por dinero, poder, reconocimiento, puede traicionar sus principios y convertirse en un hombre, solamente, que busca esos falsos ídolos y después es tocado por el destino y la vida, luego cambia rotundamente, y hoy se alejó totalmente de ese mundo porque rompió las cadenas.

¿Rememoras alguna anécdota especial vivida con tu padre?

Claro, este es un relato de casi 30 años, mi padre comenzó en el narcotráfico en 1973, y pues estuvo a la cabeza del narcotráfico, son las vivencias de una familia que salió de la miseria y que de la noche a la mañana se convirtió en los amos del narcotráfico, también la relación que tuve con él, en un momento de su cautiverio, y cómo yo en un momento asumí el control y manejo político del cártel de Cali.

¿Es por lo que se te juzgó en Estados Unidos?

Sí, por eso yo me entregué voluntariamente en 2006, porque tenía órdenes de captura con fines de extradición en mi país, y me entregué a la justicia porque ya mi papá y mi tío habían sido extraditados, yo estuve prófugo cuatro años en la clandestinidad. Pienso que había cumplido como un soldado, como fiel trabajador, al lado de él, y ya tenía que pensar en el futuro, por eso decido entregarme y aceptar mis cargos y pagar por mis delitos.

¿Qué fue lo más difícil para ti tras la captura de tu papá?

Pienso que fue un momento de mucha ansiedad, pues él era quien dirigía todo, no sabía qué iba a pasar, y ellos eran los que realmente llevaban el liderazgo, no solamente de esa organización, el pilar de nuestra familia. Fueron momentos muy difíciles, y después, ya voy a la cárcel, hablo con él y me tranquilizo, y ahí él me pide el favor de que asuma algunas obligaciones en la organización, el manejo político y jurídico de su defensa, y en un momento me convierto en un bastión importante para apoyar sus proyectos que el gobierno americano presentó en Colombia en contra del narcotráfico. Por eso fue pedida mi extradición.

¿Qué edad tenías cuando asumiste el control después de tu papá?

En 1995, tenía como 33 años. Pienso que asumí esta responsabilidad y cometí muchos delitos, y hoy en día me arrepiento de haberlo hecho y tengo que ser coherente con mis decisiones. Incluso, no puedo escudarme de que nadie es culpable por lo que hice, lo hice porque buscaba reconocimiento, poder, dinero, como casi todos los hombres buscan en un momento de su vida, poder. Y me equivoqué, pero asumí mi responsabilidad y pagué por mis delitos.

¿En qué momento tocas fondo y decides entregarte?

Tú sabes que todo proceso de cambio no es de la noche a la mañana, esto es un proceso evolutivo, yo fui víctima de un atentado, recibí ocho impactos de bala en la ciudad de Cali, en 1996; en ese momento entendí que no soy esa especie de superhombre que me creía, fui tocado, caí al suelo herido y le pedí a Dios que no me dejara morir, me salvó la vida, ahí comenzó un cambio radical en mi vida, y en ese momento pensaba en huir a Argentina, pero ese mismo año me sacan la primera orden de captura con fines de extradición, y en Colombia en ese momento no había extradición para nacionales. Pude estar un tiempo más en mi país, y luego empieza mi transformación, en 2001 me sacan otra orden de extradición, estuve cuatro años prófugo, yo pienso que fue el momento más difícil de mi vida porque ahí comprendí realmente que los hombres se encuentran con Dios, porque comencé a quedarme solo. Mucha gente que estaba alrededor mío, que me ayudaba, estaban conmigo por el interés de lo que podían recibir, luego comenzaron a dejarme, y digo que me mandó la oportunidad de recuperar mi vida, y no quería ser el culpable de que mi padre fuera extraditado a los Estados Unidos. Esperé cuatro años para que él resolviera este problema, no lo hizo, y cuando lo extraditaron tomé la decisión de entregarme. Tuve que entregar mi libertad a la justicia americana, hoy soy un hombre libre.

¿Tras la libertad de John Jairo Velásquez "El Popeye" has tenido algún contacto con él o no es tu amigo?

Yo lo conocí en prisión, porque después de ser enemigo, terminó estando en donde estuvo mi padre o mi tío; no tengo comunicación yo con él. Fuimos enemigos en un momento, pienso que la gran virtud de nosotros es que supimos terminar con una guerra y cerrar ese capítulo. Y en ese sentido no tenemos enemigos con el cártel de Medellín en estos momentos.

¿Qué opinas de las series de televisión donde la narrativa de las historias de los capos enaltecen a los personajes?

Yo pienso que tienes razón, las series se crearon con un objetivo, y lo que han dejado es como un efecto boomerang, porque han endiosado a estas figuras. Pienso que una serie sería importante que muestre ese ascenso, pero también esta caída. Es lo que yo quisiera que la gente entendiera, no es que yo quiera dar clases de moral, porque mucha gente dirá "este tipo qué moral puede dar si fue un delincuente"; yo lo que quiero mostrar, es hasta dónde puede llegar y hasta dónde puede caer, pero también se puede parar y también empezar una nueva vida. Una serie de esas me gustaría mostrar, el ascenso de los Rodríguez y la caída de nosotros; es algo que realmente llamaría la atención, porque en algún momento fuimos los amos, pero hoy todos los días padecemos porque nuestra familia está presa. Yo tengo tres primos presos, mis hermanas buscadas, y mi padre y mi tío lo más seguro es que morirán en una cárcel. Y es una historia verdaderamente triste la realidad de lo que es el narcotráfico, es una ilusión, porque ese dinero se evapora y después las consecuencias son nefastas hacia tu familia.

¿Sigues en contacto con tu papá?

Sí, hablo con él una o dos veces al mes, no es muy constante, tú debes entender que el está en una prisión federal, pero realmente es muy cordial, "hola, hijo... hola, padre, cómo estás", y ya. Después de 12 años lo he visto sólo dos veces, es muy difícil, es la situación de él; lo quiero, es mi padre y pienso que es muy triste verlo y pensar que va a morir en una cárcel, pero al final, cada cual escoge su destino y ese fue el camino que escogió.

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