8 jul. 2015

La Historia Secreta Detrás Del Asesinato De Enrique "Kiki" Camarena



Todo se revuelve… para enseguida aclararse: El asesinato del agente de la DEA Enrique Camarena por parte de la CIA; el homicidio del periodista Manuel Buendía; la triangulación de recursos del narco mexicano destinados a la Contra nicaragüense con el concurso de esa agencia de espionaje, el entrenamiento de mercenarios centroamericanos en ranchos mexicanos, desde los cuales, por cierto, también despegaban aviones cargados de droga hacia Estados Unidos; los nombres de los hermanos Raúl y Carlos Salinas de Gortari como presuntos implicados en asesinatos, la protección de la DFS a delincuentes… En entrevista el exagente Héctor Berrellez habla de todo esto, confirma su denuncia de que la CIA mandó matar a Camarena y cuenta paso a paso lo ocurrido.

Durante más de un cuarto de siglo el gobierno estadunidense sepultó toda información relativa al asesinato del agente de la DEA Enrique Kiki Camarena, cometido en Guadalajara en febrero de 1985. No es para menos: de haberse destapado la cloaca, el nombre que hubiera quedado peor parado sería el de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), implicada en los hechos más turbios del narcotráfico mexicano.

En una prolongada entrevista, Héctor Berrellez, uno de los tres exagentes federales estadunidenses que la semana antepasada señalaron a la CIA como autora del asesinato de Kiki Camarena , abunda en el tema.

Habla con fundamento, toda vez que supervisó la Operación Leyenda, articulada por la agencia antidrogas estadunidense (DEA) precisamente para investigar el secuestro, tortura y asesinato de Camarena Salazar.

Berrellez, ahora dueño de una empresa de entrenamiento y asesoría en seguridad y estrategia, recibe en sus oficinas en California al corresponsal para contarle los detalles alusivos a dicho plan, que llegó a la siguiente conclusión: la CIA se coludió con el Cártel de Guadalajara para eliminar a Camarena.

El nombre de Buendía

“Fui director de la Operación Leyenda, creada para investigar el secuestro, tortura y homicidio de Enrique Camarena Salazar. Trabajé en la DEA 27 años. No doy esta información porque quiera glorificarme o favorecer a algún grupo político de Estados Unidos. Tampoco por dinero. Lo que digo lo digo de corazón, porque tengo información y la he tenido desde que me retiré de la DEA (en 1996); la traigo clavada como una espina y quiero desahogarme”, aclara. “Voy a decir sólo lo que sé y voy a explicar cómo y por qué lo sé, pues para mí es muy importante la credibilidad.

“Como supervisor de la Operación Leyenda y de la investigación tuve acceso a la agenda de Kiki Camarena, la cual me entregó la oficina de la DEA en Guadalajara.

“La agenda tenía muchos nombres y números telefónicos. Uno de ellos, el de Manuel Buendía. Cuando empecé la investigación ese nombre no me decía nada.

“Cuando pregunté quién era Manuel Buendía me dijeron que se trataba de un periodista mexicano asesinado por la CIA y por la Dirección Federal de Seguridad (DFS) de México.”

–¿Quién le dijo esto? –le pregunta el reportero.

–Fuentes mexicanas que obviamente conocían el asunto.

–¿Le dijeron por qué lo mataron?

–Investigué y llegué a la conclusión de que lo mataron porque publicó unas columnas en las cuales acusaba a la DFS de proteger a narcotraficantes, y a la CIA de estar asociada con la Federal de Seguridad en negocios turbios. Incluso identificó por nombre a algunos agentes de la Agencia Central de Inteligencia.

Berrellez hace una pausa y vuelve al caso Camarena:

“Dejando de lado lo de Buendía, porque no era mi asunto, iniciamos las investigaciones sobre el caso de Kiki. Sospechábamos de los narcotraficantes más notorios de entonces: Miguel Ángel Félix Gallardo, Rafael Caro Quintero y Ernesto Fonseca Carrillo, del Cártel de Guadalajara.

“Los investigamos, comprobamos (sus delitos) y los arrestamos. Por esa investigación minuciosa supimos en dónde habían interrogado y matado a Camarena: una casa perteneciente a Rubén Zuno Arce en la calle Lope de Vega, de Guadalajara. Ahí se halló sangre, vellos, huellas digitales y muchas pistas más.

“Descubrimos así que una de las personas que había estado allí era el hondureño Juan Ramón Matta Ballesteros. Y también hallamos rastros de sangre de Camarena y de otras personas, entre ellas del piloto mexicano Alfredo Zavala”.

–¿Camarena estaba registrado como agente de la DEA ante la Secretaría de Relaciones Exteriores? –se le pregunta.

–Exacto. Tenía su carnet. No tenía pasaporte diplomático porque en aquellos tiempos (el gobierno de México) no los daba.

“Relaciones Exteriores nos daba un carnet y con éste nos garantizaban protección, privilegios similares a los de un diplomático. Eso traía Kiki”.

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