13 jul. 2015

Los Arellano Y Sus 3 Intentos Fallidos De Ejecutar A "El Chapo Guzmán"



En al menos tres ocasiones el cártel de Tijuana, en sociedad con Amado Carrillo e Ismael Zambada, planeó la muerte del líder del cártel de Sinaloa. Según testimonios de Francisco Javier Arellano Félix, se realizaron operativos fallidos en Culiacán, DF y Guadalajara

Joaquín El Chapo Guzmán, líder del cártel de Sinaloa, no sólo ha evadido la persecución de las fuerzas federales durante años, también, la cacería de sus enemigos. Francisco Javier Arellano Félix, El Tigrillo, ex jefe del Cártel de Tijuana, reveló al menos tres intentos fallidos por eliminar al capo, las alianzas y traiciones, los pormenores de una disputa a muerte entre una “dinastía” de capos y uno de los hombres más poderosos y buscados del narcotráfico.

Episodios como la balacera de la discoteca Cristine, en Puerto Vallarta, Jalisco, en noviembre de 1992, contado por uno de sus protagonistas, la forma en que sobrevivió, son pasajes de una historia próxima que construyeron el hoy del crimen organizado en México.

Howard es su nombre clave como testigo protegido. El otrora cabecilla de la familia Arellano Félix, El Tigrillo, detenido desde 2006, declaró en febrero de 2012 en Estados Unidos ante funcionarios de la Procuraduría General de la República (PGR), y su testimonio, al que tuvo acceso EL UNIVERSAL, no es sólo remembranza, forma parte de una investigación abierta.

Ahora tiene 43 años de edad, pero su memoria se remonta hasta 1988, cuando el clan al que pertenece comenzó la expansión de su poder. Para entonces Benjamín, su hermano, tenía como socios a Jesús Chuy Labra Avilés y Manuel Aguirre Galindo, El Caballo o El Meño, quienes traían a México cargamentos de cocaína de Colombia, por barco y avión.

En esa época llegó un nuevo aliado de los Arellano: Ismael El Mayo Zambada. Uno de los personajes que planeó en diversas reuniones entre capos la muerte de El Chapo, pero que con los años se convertiría en uno de sus principales socios —hasta la fecha—, al punto de coordinar su fuga en enero de 2001 del penal de máxima seguridad de Puente Grande, Jalisco.

Se sumó otro aliado, Amado Carrillo Fuentes, El Señor de Los Cielos, a quien El Tigrillo conoció en Tijuana. Todos traficaban la cocaína de Colombia. “Y hasta ese momento no teníamos un nombre de organización pero ya eran socios de mis hermanos todos los mencionados”, señaló.

Guerra entre cárteles

Un crimen dio origen a la lucha entre el Cártel de Tijuana y sus socios contra Joaquín El Chapo Guzmán.

Recordó que “un día en 1989, en el Club Britania en Tijuana, estaban mis hermanos Eduardo, Benjamín y El Mayo Zambada, ellos tenían a toda su gente para cuidar los alrededores, en eso entra uno de los escoltas de mi hermano Benjamín, y le dice que ahí estaba El Rayo López (un capo de Culiacán) afuera, y mi hermano se enojó porque era una falta de respeto pararse ahí afuera; le dijo El Min (Benjamín) a El Mayo que iba a matar al Rayo, como pidiéndole permiso y El Mayo le dijo: ‘adelante’. Ramón lo mató, le dio como cinco balazos”. “Como El Rayo López era compadre de El Chapo Guzmán, él dijo que se iba a vengar. Y empezaron a pelear entre El Chapo y mis hermanos”.

A finales de 1991 “yo no sé exactamente por qué pasó, pero Amado Carrillo y El Mayo, querían matar a El Chapo Guzmán, porque tenía ya mucho poder, y hubo varias reuniones para matar a El Chapo”, expuso. “La primera, El Mayo dijo que él se iba a encargar de citarlo en su casa en Culiacán (…) Se pusieron de acuerdo mis hermanos Eduardo, Ramón y Benjamín con El Mayo Zambada y Amado Carrillo”.

En el primer intento por eliminar al capo, recordó que “El Mayo se fue a Culiacán y se llevó a Ismael Higuera Guerrero alias El Mayel, a mi hermano Ramón; gente de Amado Carrillo y gente de El Mayo (…) llegaron a Culiacán rodeando la casa, y El Mayo hizo una llamada a El Chapo y lo citó en su casa”.

Guzmán Loera llegó a la casa de El Mayo, y con él estaba El Quique Fernández, “quien le dijo al Mayo que afuera había mucha gente del Chapo; entonces mi hermano Ramón iba a entrar a matarlo, pero El Quique se puso en la puerta y le dijo que El Mayo había dicho que no mataran al Chapo, y mis hermanos le hacían caso al Mayo, entonces Ramón no lo mató”.

Sin embargo, Amado y El Mayo “seguían insistiendo en querer matar a El Chapo y tenían otra oportunidad. En el rancho las Bardas —rumbo a Tecate, Baja California—, estaban Eduardo, Benjamín y el propio Francisco Javier Arellano con El Mayo, cuando les avisaron que su objetivo había salido de Tepic, Nayarit, hacia México en un avión comercial, “e hicieron todo el operativo para esperarlo en el aeropuerto y El Chapo no llegó, y fue otra oportunidad que no pudieron matarlo, desde entonces le tenían mucho miedo”, relató El Tigrillo.

Para 1992, El Mayo Zambada comenzó a operar por su cuenta y rompió relaciones con los Arellano al querer “bajar” una avioneta con dos toneladas de cocaína y distribuirla.

Entre septiembre y octubre de ese año, detalló El Tigrillo, les avisaron que El Chapo vivía en Guadalajara en un lugar llamado Bugambilias. Y se montó el tercer operativo para eliminarlo y aunque ubicaron la casa no pudieron asesinarlo. A la mañana siguiente “Ramón andaba en su carro blindado, de repente por el Periférico, antes de llegar a Bugambilias, se topó con El Chapo que al parecer iba con dos personas”.

“Ramón colocó su auto detrás de él, avanzando hasta el Periférico de Guadalajara, traía un cuerno de chivo con balas para blindado, El Chuyón, un arma M-60 y el otro traía un arma 306 para perforar los blindados, iba a esperar un semáforo en rojo, pero le pegaron por atrás, momento en que se pudo escabullir, le comenzaron a disparar, pero se logró escabullir por una terracería, y se les fugó, ya no se pudo…”, relató.

Francisco Javier Arellano, en noviembre de 1992, sobrevivió a la emboscada que el jefe del Cártel de Sinaloa preparó para asesinar a los líderes del Cártel de Tijuana en la discoteca Cristine. El Tigrillo estaba en el baño del lugar cuando se desató la balacera.

“Con las pistolas que traíamos comenzamos a disparar hacia afuera, no lograron entrar, recuerdo que Fausto Soto (cocinero de su hermano Ramón) encontró un espacio en el techo, y por ahí logramos subir, nos seguían disparando, recuerdo que al estar en el techo vemos un lugar donde vendían tacos, por ahí bajamos, yo me quedé atrás de una barda, llegó la gente de El Chapo, pensé que me iban a matar”, pero sólo lo pasearon y abandonaron en la salida a Tepic, le perdonaron la vida.

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