26 ago. 2015

La Recaptura De "El Simón" o "El Sepolturero" Sucesor De "El Grande" En Baja California



Después de haber sido liberado el 14 de julio, el multihomicida Simón Guillermo Hernández Peña, también conocido como “El Sepulturero”, fue atacado el 9 de agosto en medio de la guerra de narcomenudistas en La Paz. En calidad de ofendido, malherido y aprovechando que el guardia se quedó dormido, escapó del hospital “Juan María de Salvatierra”. Fue reaprehendido acompañado de su esposa Tifanni Alejandra Rodríguez García “La Fanny”

Cuando el sicario Simón Guillermo Hernández Peña “El Simón” o “El Sepulturero” se enteró de que iba a ser detenido y consignado por la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) por el caso de las siete narcofosas, tras ser dado de alta del Hospital General “Juan María de Salvatierra” de La Paz -resultó herido a balazos el 9 de agosto-, de inmediato el multihomicida diseñó un plan de escape y solicitó la colaboración a su esposa, Tifanni Alejandra Rodríguez García “La Fanny”.

La madrugada del 13 de agosto, y aprovechando que -sospechosamente- el único guardia a cargo se quedó dormido, el criminal salió de su habitación, logró escabullirse y subir a una camioneta Honda CRV de color negro, placas de circulación 460-PMX-9, la cual era conducida por su pareja sentimental.

El criminal todavía tuvo tiempo de retirar el suero, quitarse la bata y vestirse con un pantalón de mezclilla y chamarra café, y salir caminando tranquilamente alrededor de las 2:45 am por la puerta principal del sanatorio.

Las primeras investigaciones oficiales apuntan a que el criminal pudo haber sido auxiliado desde adentro de la clínica -con amenazas o bajo consentimiento de algún médico o enfermero- porque inclusive, previo a su escape, fue inyectado con un medicamento para ayudar a controlar el dolor de las heridas provocadas por las balas, así pudo salir por su propio pie, evitando levantar sospechas.

Una vez arriba de la camioneta, la esposa del jefe criminal emprendió la huida y se dirigió a la casa de su madre, Martha Luisa García Amador, cuando vía radio se pasó el reporte de la fuga a todas las unidades policiacas.

Casi cinco minutos después, la patrulla SP-17 de la Dirección de Seguridad Pública, Policía Preventiva y Tránsito Municipal de La Paz, se topó de frente con la camioneta reportada, en el cruce de Avenida Pino Payas y Francisco J. Mujica, Colonia Villas del Encanto.
Los oficiales marcaron el alto a la camioneta de la pareja sentimental del multihomicida, y tras hacer una revisión, observaron a “El Simón” y le ordenaron bajar de la unidad automotriz.

Tanto el jefe criminal como su esposa, trataron de amedrentar a los agentes y los amenazaron de muerte, pero ambos fueron detenidos.
El homicida fue regresado al hospital, y al cierre de esta edición, era intervenido quirúrgicamente por segunda vez; en tanto, la mujer fue llevada a los separos de la PGJE.
“El Simón” estaba en espera de ser detenido y consignado finalmente por el caso de las siete narcofosas, acusado por los delitos de privación ilegal de la libertad, homicidio e inhumación clandestina, las cuales fueron descubiertas entre el 10 y el 11 de junio de 2013 en un terreno baldío de la colonia El Mezquitito de La Paz.
Las víctimas -según la averiguación previa LPZ/027/HOM/2013- fueron:
* Erika Rosales González, desaparecida el 14 de marzo de 2013
* Marcos Joel González Robles, desaparecido el 16 de marzo de 2013
* Juan Javier Medina Corral, desaparecido el 17 de marzo de 2013
* Iván Ramos Jiménez, desaparecido el 11 de abril de 2013
* Damaris Karina Márquez Moreno “La Damaris” o “La Karo”, desaparecida el 23 de abril de 2013
* Carlos Antonio Cota Cervantes “El Charly”, desaparecido el 23 de abril de 2013
* Abel Leal González “El Buena Onda”, desaparecido el primero de mayo de 2013.
Al cierre de esta edición, el despacho de abogados del criminal, integrado por Roberto y Jesús Eduardo Duarte Gómez, así como Mar Fabiola Rubí Getsabel Murillo Sánchez, promovían un juicio de amparo solicitando la liberación de “El Simón”, bajo el argumento de una detención ilegal.

Las razones: que “El Sepulturero” estaba internado en el hospital en calidad de ofendido y no de indiciado, y al momento de la presentación del amparo, no tenía aún orden de aprehensión en su contra.

Sin embargo, la PGJE, responsable de su seguridad, prácticamente lo retuvo -según un integrante del Grupo de Coordinación de Seguridad Pública del Estado- porque “todavía no había rendido su declaración en torno a la agresión que sufrió, y oficialmente no estaba dado de alta del nosocomio, e incluso el día del escape iba a ser sometido a una segunda operación quirúrgica en el Hospital General”.

El caso provocó un enfrentamiento entre la PGJE y el Tribunal Superior de Justicia del Estado. Y es que de acuerdo al miembro del grupo interinstitucional, luego de dos años, la Procuraduría del Estado finalmente consignó a Simón Guillermo Hernández Peña por el caso de las siete narcofosas, alrededor de la una de la mañana del jueves 13 de agosto, y solicitó a la Juez Tercero de lo Penal, Rosario del Carmen Palacios Montaño, librar la orden de aprehensión en contra del sicario.

El problema fue porque al cierre de edición, la orden de aprehensión no había sido concedida, pero la información sí fue filtrada, lo que derivó en el intento de escape del jefe criminal.

La caída

Aunque Simón Guillermo Hernández Peña, conocido también como “El Sepulturero del Pepillo”, prácticamente había recuperado su libertad el 14 de julio, después de que la Juez Tercero de lo Penal ordenara su liberación bajo la causa penal 149/2013 por los delitos de privación ilegal de la libertad y homicidio en grado de tentativa en contra de seis narcomenudistas en el fraccionamiento Las Américas de La Paz, el criminal volvió a caer en manos de la justicia tras haber sido atacado la noche del domingo 9 de agosto, cuando circulaba sobre una calle de terracería en la colonia Tabachines, dentro de la llamada Zona Sur en La Paz.
De acuerdo con las primeras investigaciones de la PGJE, los sicarios y rivales lo cazaron cuando circulaba a bordo de un automóvil Chevrolet Malibu de color blanco, en un punto conocido como “Las Antenas”.

El multihomicida relató que iba en su vehículo, cuando una camioneta se le emparejó y sus tripulantes comenzaron a dispararle, por lo que primero aceleró, después se detuvo y retrocedió; giró su carro, esquivando en cada momento y como pudo, las balas huyó hacia Avenida Forjadores y, de esta manera, se inició una persecución a toda velocidad, pasándose semáforos y cruces de calles. Esto terminó cuando “en mi desesperación, brinco sobre una guarnición, golpeando las llantas y los rines contra la banqueta, reventándose en el momento, y como puedo, llego a la gasolinera de la colonia El Mezquitito, cerca del supermercado Soriana”, expuso en su testimonio.

Aunque no quiso decir qué fue lo que sucedió después, los testigos aseguraron ver cómo “El Simón” bajó malherido del vehículo y subió a una camioneta Toyota 4Runner de color gris. Posteriormente salió de la escena del crimen para dejar abandonada la unidad automotriz en el lugar.

Diez minutos después, llegó herido y por su propio pie al Hospital General “Juan María de Salvatierra”, al cual fue internado de inmediato.

Según el parte médico, Hernández Peña llevaba cinco balazos en el cuerpo, entre el hombro, antebrazo y tórax, por lo que tuvo que ser intervenido quirúrgicamente, quedando bajo resguardo de la PGJE, en espera de su recuperación total y de ser presentado a rendir su declaración oficial en torno al ataque, y en calidad de ofendido.

La violencia

El ataque armado en contra de “El Simón” o “El Sepulturero” no fue obra de la casualidad.
Según el último mapa delictivo elaborado por autoridades federales y militares, el multihomicida es el sucesor del jefe de sicarios Abel Nahúm Quintero Manjarrez “El Grande”, quien después de ser liberado el 14 de junio, tomó el mando criminal y reorganizó el grupo armado de la llamada Zona Sur.

El 2 de agosto inició una guerra sin tregua contra la Zona Norte, y los muertos comenzaron a caer por todos lados.

Los blancos fueron principalmente narcomenudistas que en la batalla salieron gravemente heridos y otros fueron ejecutados, lo que marcó el inició de una nueva ola de la violencia entre células criminales del Cártel de Sinaloa por el control de la venta, distribución y trasiego de droga.

Las primeras indagatorias oficiales por parte de integrantes del Grupo de Coordinación de Seguridad Pública del Estado -tras analizar las causas del resurgimiento de la violencia en La Paz, después de una aparente calma-, apuntan a la liberación de Simón Guillermo Hernández Peña quien -según reportes de inteligencia de las Fuerzas Armadas- habría salido para reagrupar a sicarios de la Zona Sur, y atacar a los narcomenudistas de la Zona Norte.

De acuerdo con los informes militares, la intención era sacar de la zona de su influencia a los integrantes de los grupos rivales, quienes poco a poco y a punta de balazos, comenzaron a retomar el control de sus territorios.

Así, convirtieron en campo de batalla las colonias Agua Escondida, Olas Altas, Tabachines, Mezquitito y El Centenario del lado de la Zona Sur; y las colonias Centro, Francisco Villa, Vicente Guerrero y Los Olivos, del lado de la Zona Norte.

El Norte y el Sur, prácticamente entraron en una nueva etapa de guerra, dejando en los primeros 12 días de agosto, y al cierre de esta edición, un saldo de ocho muertos y heridos de gravedad.

Con base en investigaciones oficiales, los del Norte se brincan hacia el Sur, y los del Sur, hacia el Norte, atacando a sus adversarios de carro a carro, en las banquetas de sus casas, e incluso ingresando y disparando dentro de las viviendas de los narcomenudistas.
Lo verdaderamente preocupante en esta etapa de la narcoguerra -refiere un integrante del Grupo de Coordinación de Seguridad Pública del Estado-, “es que entre estos ingresos de una zona a la otra, los grupos armados puedan toparse de frente y se pueda desatar una balacera que pueda dejar muchos muertos”.

Por eso, el Grupo de Coordinación rediseñó su estrategia en las cuatro zonas de la ciudad de La Paz, y aumentó la presencia militar en las colonias más conflictivas hasta el momento, con el fin de reducir el número de tiroteos entre ambos bandos, los cuales son más marcados entre las dos de la tarde y las diez de la noche.

Aunque el primer ataque ocurrió el 2 de agosto, el caso que crispó a los grupos rivales fue la ejecución de Javier Alonso López Amador “El Javier” o “El Cochi” y Erick Medina, ocurrida el 8 de agosto en las calles de Palo de Adán y Palo Mezquite, Colonia El Cardoncito en La Paz.

Según las primeras investigaciones de la PGJE, los narcomenudistas de la Zona Sur platicaban afuera de su vivienda cuando repentinamente llegó a toda velocidad y se frenó un automóvil, de donde descendió un sicario y comenzó a disparar en contra de “El Javier”.
En ese momento, el joven originario de Comondú traía cargando a un bebé, por lo que al observar al pistolero, lo aventó hacia una persona de al lado, recibiendo 14 disparos y el tiro de gracia.

De acuerdo con testigos, el sicario atacó de manera paralela a Erick Medina, conocido ampliamente en el bajo mundo en Comondú, y a un ex policía de nombre Julio López Carmona, quien solo había llegado de visita cuando sobrevino el ataque.

Aunque los familiares de las tres víctimas hablaron inicialmente de que el ataque había sido por un “lío de faldas”, las parejas de los dos fallecidos, quienes vivían juntos en esa casa, confirmaron que participaban en actividades ilícitas.

Según datos recabados por ZETA, Javier Alonso López Amador era cuñado del delegado de la Procuraduría Federal del Consumidor (PROFECO), Isaías González Nava; y el ex policía Julio López Carmona, es hijo del regidor electo del PRI, Placido López Ramírez, quien dicho sea de paso, a finales del próximo septiembre entrará en funciones dentro del Cabildo del alcalde de Comondú, Francisco Pelayo Covarrubias.

Apenas había pasado el ataque armado cuando, unas horas después y en plena madrugada, los sicarios de la Zona Sur atacaron a uno de la Zona Norte, identificado como Luis Mario Miranda Padilla “El Gallo”, quien junto con su acompañante, Ángel Cortes Orantes “El Flaco”, fueron tiroteados en las calles Independencia y Belisario Domínguez de la colonia Centro.

Los dos narcomenudistas iban saliendo del bar Las Varitas cuando fueron sorprendidos por sicarios al mando de Simón Guillermo Hernández Peña “El Simón” o “El Sepulturero”, quedando muerto “El Gallo” dentro de una camioneta Jeep Liberty de color gris; “El Flaco” resultó malherido.

En la revisión, peritos de la PGJE encontraron dos armas de fuego dentro de la camioneta, que al cierre de esta edición, eran sometidas a pruebas de balística para determinar si estaban o no involucradas en algún ataque.

La ejecución de Luis Mario Miranda Padilla, el narcomenudista que fue confundido con el ex secretario privado del ex candidato a la gubernatura del PRI, Jesús Eduardo Castellano de la Torre “El Chuy” -levantado por un comando armado el 21 de abril en la colonia Centro-, fue lo que generó la posterior agresión en contra de “El Simón”.

En los últimos 12 días, paramédicos de la Cruz Roja y peritos de la PGJE han levantado heridos y muertos en esta guerra de narcomenudistas de las zonas Norte y Sur, que parece no tener fin.

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