26 ago. 2015

Piraña Que Acabo Con Arturo Beltran Leyva "El Jefe De Jefes" Dice "Popeye"



Jhon Jairo Velásquez Vásquez, Popeye, considera al narcotraficante Leyner Valencia Espinosa, Piraña, un colombiano-mexicano por los estrechos nexos que construyó entre organizaciones delictivas de México y Colombia.

En su libro Sobreviviendo a Pablo Escobar, que comenzará a circular esta semana en México, Popeye sostiene que el colombiano Piraña fue un informante clave de la administración antidrogas de Estados Unidos (DEA) para dar con el paradero del capo mexicano Arturo Beltrán Leyva, muerto en un enfrentamiento con marinos en Cuernavaca.

De acuerdo con Popeye, exjefe de sicarios del fallecido narcotraficante Pablo Escobar, Valencia Espinosa fue “el hombre de la DEA” en ese operativo que concluyó con la baja del capo y tres de sus escoltas el 16 de diciembre de 2009.

“Ayudó mucho con información valiosa y detallada que tenía sobre el mafioso, sus gustos, lociones, mujeres, familia, amigos, enemigos. Todo fue minuciosamente detallado por él a la DEA e informado a las autoridades mexicanas hasta que el hombre fue dado de baja”, señala Velásquez en el capítulo “Piraña: narcotraficante colombo-mexicano”.

Popeye conoció a Piraña en el penal de alta seguridad de Cómbita (170 kilómetros al noreste de Bogotá), al cual llegó en 2006 en espera de su extradición a Estados Unidos. Junto con sus hermanos Dairo y Víctor, el narcotraficante había trabajado muchos años para Beltrán Leyva, a quien abastecía de cocaína desde el puerto colombiano de Buenaventura, en el Pacífico.

De acuerdo con Popeye, luego de ser capturado por la policía colombiana, Valencia Espinosa “estaba delatando ante la DEA a Arturo Beltrán Leiva (sic) y a alias Conejo”. El nombre de este último es Harold Mauricio Poveda Ortega, quien también enviaba droga al narcotraficante mexicano y cuya captura ocurrió en Colombia en noviembre de 2010.

Arturo Beltrán Leyva lideraba, con sus hermanos Carlos, Alfredo y Héctor, el Cártel de los Beltrán Leyva, ya desarticulado, que tenía su principal zona de influencia en la región centro-occidental de México. Antes habían pertenecido al Cártel de Sinaloa, del cual se escindieron para formar su propia organización.

Piraña fue extraditado a Estados Unidos en octubre de 2007 y, según Popeye, de inmediato comenzó a colaborar con las autoridades de ese país, en especial con la DEA, para combatir a los Beltrán Leyva, de quienes había sido cercano colaborador.

El exjefe de sicarios de Escobar sostiene en su libro que Valencia Espinosa “al día de hoy sigue colaborando y es una pieza clave dentro de la lucha de los norteamericanos contra los poderosos cárteles mexicanos”.

Señala que aunque el narcotraficante contactó a la DEA en la cárcel de Cómbita con la promesa de ayudar a la liberación de tres estadunidenses secuestrados por la guerrilla de las FARC en esa época, a esa agencia “le interesaba más toda la información que Piraña les suministraba de Arturo Beltrán Leiva (sic), Conejo y los policías corruptos que les colaboraban en México para el ingreso de grandes cantidades de cocaína desde Colombia”.

Popeye dice a Proceso que su excompañero de prisión en Cómbita “es tan traicionero, que entregó a la DEA a sus propios hermanos (Dairo y Víctor) porque le gastaron un dinero y con tal de conseguir una rebaja de pena en Estados Unidos”.

Sostiene que el narcotraficante logró su cometido y hoy es un hombre libre que vive en Estados Unidos en calidad de testigo protegido.

“Sigue siendo informante de la DEA contra toda persona del Valle y del Norte del Valle (regiones colombianas con gran narcoactividad) que llegue detenida a Estados Unidos, porque los conoce a todos. También conoce a mucho narcotraficante en México, porque trabajó allá, y le colabora a la DEA en eso. Delata a capos mexicanos y a los mandos medios que trabajan con ellos”, asegura.

De acuerdo con Popeye, la DEA “recopila en Colombia mucha información del narco mexicano, porque los colombianos están teniendo cada día más contactos con ellos, son los que les venden la droga”.

Dice que “la DEA sabe, por ejemplo, que aunque mataron a (Arturo) Beltrán Leyva, va a haber un segundo y un tercero que van a ocupar su lugar y que narcotraficantes como Piraña los conocen, y necesitan que cuando vayan a una corte en Estados Unidos declaren contra ellos”.

A Popeye le gustaría ir a presentar su libro a México, pero no puede salir del país pues está en libertad condicional. Espera, sin embargo, hacerlo por teleconferencia.

A finales de los ochenta, cuando era jefe de sicarios de Escobar, Popeye viajó unas cinco veces a México como emisario del jefe del Cártel de Medellín para cerrar tratos con capos mexicanos.

“Conozco Tijuana, conocí a Amado Carrillo Fuentes (el fallecido Señor de los Cielos, jefe del Cártel de Juárez), pero él nos acabó robando 12 toneladas de cocaína y ahí se acabó la sociedad”, asegura.

–¿No sería peligroso para usted volver a México, cuando pueda hacerlo?

–No. Hay personas que me han propuesto ir a México y ellos le prestan la seguridad a uno. Además, el riesgo siempre es permanente, aquí y en México

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