22 oct. 2015

Bastantitas Durango, Primer Destino De "El Chapo" Guzman? Por Qué?



Horas después de haberse fugado del penal de máxima seguridad del Altiplano, Joaquín Guzmán Lorea, El Chapo, llegó en avioneta a la ciudad de Culiacán, para después tomar otro vuelo a la comunidad de Bastantitas, enclavada en la sierra que forma parte del llamado “Triángulo Dorado de la droga”, y donde estuvo hasta el 17 de agosto pasado, fecha en la que se movió a la comunidad de El Limón, de donde escapó el 6 de octubre de un comando de Fuerzas Especiales de la Armada de México.

Los pasos de Guzmán Loera los siguió la inteligencia naval desde la ciudad de Culiacán, en donde rastrearon los posibles puntos en los que se podría esconder el fugitivo más buscado del país.

Sabían los marinos que por su propia naturaleza, Guzmán Loera necesitaba un sitio dónde vivir y que tuviera señal de internet, lo cual reducía las posibilidades del lugar en que podría esconderse.

Poco a poco los elementos navales fueron cerrando el círculo, hasta el momento en que pobladores de la sierra les confiaron haber visto hombres armados, precisamente en Bastantitas, y que de acuerdo con lugareños, El Chapo se escondía en una propiedad al fondo de una vereda, la cual en su entrada tenía un portal tubular blanco.

Cuando llegaron los marinos, El Chapo tenía siete días de haber huido del lugar.

El inmueble, el cual es actualmente ocupado por un destacamento de la Armada de México, cuenta con una cabaña para alojar unas 40 personas, con piso de tierra atizonado, con paredes de madera y techo de lámina galvanizada.

Metros más arriba se ubica una cabaña construida de madera en la que Guzmán Loera estuvo durante casi un mes.

Su cabaña cuenta con un baño y lavabo de color verde con agua corriente, regadera y un pequeño clóset portátil en el cual tienden aún ganchos azules de suave tela.

La cabaña es acogedora y se presume que tuvo visitas femeninas, ya que en el lugar se encontró ropa de mujer en buen estado.

Los datos recabados en el lugar le permitieron a la inteligencia naval a ubicar otro inmueble en un lugar conocido como La Cumbre, en donde Guzmán Loera también se alojó por unos días custodiado por cerca de 40 hombres armados.

También permitió seguirle el rastro, hasta que fue detectado en El Limón, en donde un comando de fuerzas especiales de la Armada de México elaboró un plan para detenerlo, el cual resultó fallido.

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